En estos días de Navidad, hemos estado ajetreados con luces, músicas, regalos, felicitaciones,… y todo esto nos deslumbra y acaba impidiéndonos ver más allá de nuestro entorno más inmediato.

Papá Noel se instaló en nuestra sociedad, con su pasaporte comunitario, así que no encuentra problemas para traernos su gran bolsón de regalos, patrocinados por una sociedad que explota y permite la explotación.

Mientras, desde África, América, Asia llegan, goteando, tantas personas, vidas, sueños, anhelos, que arrancamos de sus entornos y dejamos caer en nuestro suelo, sin mirar siquiera…

Se nos va la vida, goteando… y no nos importa demasiado.

¿Dejarán pasar a los Reyes Magos, llegados desde Oriente y (para más inri) uno de ellos negro?