Acabo de leer un artículo de ecleSALia, firmado por Emma Torralba titulado Se busca esposa para Benedicto XVI

Supongo que lo más fácil de la situación (y no faltaría razón para ello) sería decir que los tiempos han cambiado, que los (y las) obispos (obispas? epíscopas? hemos perdido la palabra…) de la época poco o nada tienen que ver con los de ahora.

Sí… y tampoco las/os cristianas/os.

Ni la Iglesia. Ni el mundo.

Dicho esto y con todas las salvedades que se podrían tener para las distancias en el tiempo, el espacio y, me temo, en el Espíritu, el caso es que me da la sensación de que hemos creado (y que estamos creando) una Iglesia especialmente (y quizá esencialmente) jerárquica y burocrática, preocupada en ocasiones en la letra escrita o por escribir.

Hace poco recordábamos que el Espíritu, sin embargo, sopla fuerte y donde quiere, y que en época de Francisco, el de Asís, le llevó hasta el papa de la época a mostrarle un mundo real, clamante y desarrapado…

Sólo nos queda, por tanto, orar al Espíritu para que haga de nosotros un verdadero pueblo de sacerdotes, profetas y reyes… y nos lleve donde quiera.

Así sea…