Seguramente podría estarme de brazos cruzados, e intentar callar…

Pero no es algo que me salga fácilmente.

Anoche, desde la cama, podía escuchar el reloj cómo avanzaba impasible a lo largo del tiempo. Cada tic-tac caía, sin piedad… y tomé una decisión

Hacía mucho tiempo que daba vueltas a la idea de crear un espacio en el que escribir y contar cosas… lo que me molestan ciertos comentarios que oigo… o cómo disfruto con algunas músicas… o la belleza de esos momentos en que creas algo y se va formando lentamente entre tus dedos.

Pero el tiempo acababa poniéndome en mi sitio… Si pretendes escribir algo – me decía – deberías plantearte ser fiel a un estilo, a unos tiempos, a unos temas…

Además – proseguía -, no sé si tienes tanto que contar. O si lo que quieras contar pueda interesarle a otras personas.

Y podría decir que quizá en alguna forma sea cierto… pero aún así, he decidido hacerlo. Porque tengo cosas que me interesan hacer y me interesan mostrar. Porque quiero que quien las vea me pueda decir si le gustan o no, e incluso cómo las haría. Porque en ocasiones tengo dudas concretas que también me hacen crecer…

Por todo esto, El Blogabundo existe.