He visto esta reflexión de Juan Masiá que me ha llamado la atención por lo gráfica, por lo sencilla… por lo evidente. Conocí a Masià este año y me sorprendió por lo sencillo de su diálogo, de su persona… por su mirada ilusionada, tranquila.

Me gusta, sin embargo, más en un sentido personal (por las diferentes opciones que cada cual puede tomar) que por lo general… aún a pesar de parecer de la tercera vía. Pero creo que no. Necesito mucho más hablar de lo que veo, de lo que siento…

Me interesa mucho más pensar en mi forma de construir, de crear comunidad, de servir de medio para la liberación… A principio de año, las personas con las que comparto la fe hablamos de afianzar nuestra opción, de hacerla más consciente, más sincera, más comunitaria… Y nos proponíamos tomar la mochila siempre y dar pasos… cada cuál, con las fuerzas que tuviera, con el estilo que tuviera… siempre de la mano, siempre atentos a quien tropieza, a quien pierde el paso, a quien se retira del camino a descansar, o a replantearse,… Interesante curiosidad esta…

Ha pasado un curso, y toca reflexionar sobre lo hecho, las opciones, las decisiones, los aciertos… y reemprender el camino hacia un horizonte que nunca se alcanza…